LA PRIMERA CLASE

 

Era nuestra primera clase del año. Para sorpresa nuestra comenzó más temprano de lo normal, a las 7:52, y a medida que ibamos llegando fuimos recibiendo la sentencia del profe: "la labor del electivo comienza apenas usted pisa el colegio y sin necesidad de que yo tenga que ordenarles que trabajen" (ya nos habían advertido que esto no sería fácil). Cabe destacar, eso sí, que a la larga se nos formó un hábito y no era novedad el que nos vieran antes de las 8:00 trabajando en nuestras guías esmeradamente.

Continuamente recibíamos el aliento de nuestro profe (chacal Perich): "somos muchos en este electivo (12) les recuerdo que a fin de mes vence el plazo para el que desee cambiarse".

Comenzamos con matrices y con más advertencias (adivinen de quién) sobre lo bien que tendría que irnos en las primeras pruebas ya que más adelante sería, más o menos, "misión imposible". A pesar de todas las sugerencias, el estudio para la primera prueba fue el normal para el de una asignatura de colegio. ¡Grave error!

Les contamos: llegó el día esperado (ta-ta-ta-tan) de nuestro primer calvario evaluativo. A las 8:00 en punto, después de un pequeño repaso, nos dirijimos a nuestra mesa de trabajo, pero ¡OSO!, la prueba ya había empezado. Al leer las preguntas recién comprendimos. No bastaba saber la materia y los ejercicios, tendríamos que razonar para resolver cada interrogante, así que obligados a despertarnos bien y ponerle el máximo de empeño.

Al día siguiente no nos tocaba electivo, pero eso al profe Danny "no le interesa" y justo antes del almuerzo nos indigestó con la entrega de notas que dejó a algunos a un paso del electivo biológico o el humanista. Con eso, adiós Mejor Alumna de la Región y adiós Beca Presidente de la República, Marijen sacó un radiante 3,4 (primer rojo de su vida). Asi que calculen cómo anduvimos los demás, pero la gran sorpresa la dió Cinthya quien calladamente obtuvo un 4,6 (lo curioso: a la larga, primer azul del semestre y único).

Luego del auto-exilio masivo, quedamos los 8 masoquistas que actualmente estamos escribiendo este libro.

A la semana siguiente fue donde vino la sorpresa. El profe Danny nos anunció que la prueba quedaba nula y que el objetivo de ella era demostrar que, por muy buenos alumnos que fuéramos, no bastaba estudiar de un día para otro, que era fundamental el razonar, investigar, ir más allá de la clasey, por sobre todo, no rendirse ante el primer fracaso (palo para los que se fueron), o sea, recibimos la primera gran lección del electivo.

Y comenzó nuestro mayor desafío estudiantil:llegar a fin de año con la asignatura aprobada y con nuestras facultades mentales normales.

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