Fué la última directora de la Biblioteca de Alejandría.
Su padre, Teón, la inició en el mundo de las matemáticas. Recordada
por sus comentarios sobre la obra de Arquímedes, sustituyó a su padre
en la cátedra.
Los habitantes de Alejandría estaban poco acostumbrados a que una mujer
tuviera tanta influencia en los medios
científicos y políticos, y la veían más bien como una hechicera.
Más tarde fue acusada por los ciudadanos de influir sobre el gobernador
de la ciudad, para que éste estuviera en contra de la cristiandad, así
pues en el año 415 fue martirizada y asesinada por una
muchedumbre excitada por unos monjes fanáticos
hostigados por Cirilo, el obispo católico de la ciudad. Con Hipatia terminaron las matemáticas en Alejandría.